Llegada a Tokio

El viaje empieza al amanecer. Aterrizan en Narita cuando Tokio todavía está despertando y el frío se siente distinto al de casa: seco, limpio, con olor a ciudad ordenada. Un chofer las espera con su nombre y las lleva al hotel para que el primer día no tenga más obligación que rendirse al cansancio. Por la tarde, un masaje japonés para soltar las horas de vuelo y devolverle al cuerpo su horario.
Recepción en el aeropuerto y traslado privado al hotel (1 h aprox.). Día de recuperación en Tokio y masaje japonés por la tarde.













































